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¿Trabajamos (solo) por dinero?

Contrariamente a lo que se pueda pensar en primera instancia, la respuesta es un rotundo no. Percibir que el resultado de nuestro esfuerzo tiene un fin y es útil para los demás es fundamental para estar motivados con nosotros mismos y con lo que hacemos. Son muchas las horas diarias que invertimos desempeñando diferentes tareas, por lo que estar “enganchados” a nuestro trabajo y encontrarle un sentido trascendental marca la diferencia en cuanto a cómo afrontarlo en muchos aspectos.

Por supuesto, esperamos una nómina o una recompensa económica al final de cada mes, pero también queremos ver que lo que hemos hecho sirve para algo y para alguien, tal y como se muestra en el vídeo de TED "What makes us feel good about our work?": Aunque a un empleado se le pague cierta cantidad por realizar una tarea (por ejemplo, construir un robot), si delante de sus ojos ve cómo inmediatamente después se destroza sin llegar a ningún destino, su nivel de compromiso con lo que hace sin duda descenderá.

El arte de dar feedback

Imagina esta situación: acudes a una reunión con dos compañeros más expertos. Es una gran oportunidad ya que vais a visitar a un cliente importante. Has preparado la reunión con uno de ellos, y habéis acordado que tú harás la presentación de la empresa y la defensa de la solución que lleváis. El encuentro va bien en líneas generales, aunque hay varias ocasiones en las que tus compañeros tienen que echarte una mano para rebatir algunos comentarios del cliente. Al acabar la reunión y mientras regresáis a la oficina en un taxi, uno de los compañeros se muestra muy enojado y te dice punto por punto lo que no hiciste bien en la reunión. ¿Cómo te sientes? ¿Te parece que tu compañero podría haber esperado a otro momento para no “ponerte en evidencia”? ¿Crees que el feedback puede utilizarse para aprender y mejorar, o solo para criticar los puntos negativos?