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Ventajas estratégicas de un negociador de alto rendimiento

¿Cuál es la mejor manera de negociar? ¿Qué es una buena negociación? ¿Cómo lograr lo que queremos y al mismo tiempo hacer frente a las necesidades y expectativas de nuestros interlocutores? ¿Cómo negociar "valor" y romper el punto muerto que surge de la negociación por "precio"?

Todos llevamos a cabo negociaciones a diario. Negociar es desarrollar cualquier comunicación o relación interpersonales, de forma bilateral, con el objetivo de alcanzar un acuerdo entre las partes. Negociamos para obtener mejores escenarios o contextos de los que ya tenemos. Como consultora experta en el tema, observo una verdadera polémica que se transforma en una paradoja desafiante para la mayoría de las organizaciones y para nosotros como consultores. En reuniones de detección de necesidades y de comprensión del contexto, a veces somos consultados sobre "mejores prácticas de negociación". Frente a este dilema intrigante y de aparición constante llegué a una conclusión personal: no existe una fórmula universal que funcione para todos los contextos o para todas las personas. La realidad es que un buen negociador conoce profundamente el proceso y aplica sabiamente las principales etapas conceptuales, aunque el “punto extra” está en su capacidad de juntar la técnica con habilidades profundas de planificación, comunicación observación y reconocimiento de evidencias de comportamiento. Al final y al cabo, negociamos con personas.