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Liderazgo femenino: cuando lo diferente nos hace iguales

“La mirada de todos esos hombres nada tiene que ver con la mía. No es ni mejor ni peor. Tan solo diferente. Pero yo me veo obligada, cada día, a adaptar mis ojos a los suyos... Conservar nuestra propia mirada conociendo la suya nos aporta sabiduría, independencia y libertad.” Ana Carrascosa, Campeona de Judo, 2002.

Hablar de liderazgo supone abrir un debate profundo e intenso que intenta determinar las características de los líderes para aprender a desarrollarlas, potenciarlas y aprovecharlas en el contexto empresarial. Se diferencian numerosas categorías de liderazgo (natural, participativo, autocrático, burocrático, carismático, transformacional, inspirador) y se intenta limitar lo que caracteriza específicamente al líder respecto al mando o al jefe. Desde tiempos de Alejandro Magno se ha intentado concretar cuál es el papel que le corresponde al líder respecto al equipo que comanda o inspira, respecto a otros líderes u otras autoridades, y se buscan ejemplos inspiradores en disciplinas más allá de lo militar, tales como el deporte, la religión o, por supuesto, la política.

En el ámbito empresarial actual, cuando las mujeres aún están en desventaja de oportunidades y reconocimientos respecto a los hombres y muchas veces deben hacer más esfuerzo para conseguir los mismos reconocimientos que ellos, cabe hablar de un nuevo estilo de liderazgo femenino con cualidades específicas.