El sector de automoción: Los datos y el cambio de tendencia

En estos últimos años, todo aquel que se haya acostumbrado a leer con cierta asiduidad las noticias y comentarios que han ido apareciendo en los medios de comunicación y en las redes sociales, puede vanagloriarse de haber recibido una especie de “master inconsciente en economía aplicada”. El precio satisfecho por tan interesante formación (obligatoriamente recibida por lo imperante de las circunstancias, aunque voluntariamente asimilada) ha sido variable dependiendo de cada individuo. Así, en función de cómo nos hayan ido las cosas a cada uno de nosotros desde el comienzo de la crisis, el pago de nuestro “Course of Applied Economics” habrá sido mayor o menor.

A ninguno de los alumnos circunstanciales de este postgrado nos resultan ya extraños conceptos como “tipo de interés”, “fondos de alto riesgo”, “rescate”, “deuda pública”, “banco malo”, “prima de riesgo”, “preferentes”, etc. Diferente es el poder explicar científicamente cada una de estos insondables y áridos avatares de la economía. En mi caso, desde luego jamás me atrevería siquiera a intentarlo. El que quiera saber más que se “enchufe” a alguna de las múltiples tertulias y foros que intentan ofrecer explicaciones, casi siempre con más pena que gloria.

Pero, en términos de economía, todos coincidimos en que, independientemente de indicadores y estadísticas, el entorno nos envía continuamente señales de la realidad financiera del país. Por poner algunos ejemplos, las cifras de empleo son claramente ilustrativas y suelen engañar poco: así, si la población activa aumenta y los desempleados disminuyen, la hacienda pública parece fluir primorosamente. Si ya no se cierran pequeños negocios e incluso se inauguran algunos nuevos, parece que los números relativos al dinero van por buen camino. Si las grúas y otras máquinas de construcción, otrora paradas y amortajadas, comienzan de nuevo a hacer su ruido habitual, estamos ante un síntoma de ligera revitalización.

Es decir, la reindustrialización de nuestro país, en un mundo cada vez más global en el que las influencias externas son inevitables, parece que empieza a ser un hecho constatable. Podemos decir que nuestra maltrecha economía se encuentra ahora en un estado de ignición que debemos aprovechar. Y así debe estar siendo si sondeamos lo que está sucediendo en otro sector profesionalizado y completamente dependiente de las cuentas y finanzas: me refiero al mercado del vehículo industrial. Ese que solo tiene sentido cuando una empresa o un autónomo está en condiciones de poder generar negocio.

Así, leo en el sitio WEB de Transporte3 (www.transporte3.com, 30 de julio de 2014) que España se encuentra al frente del mercado europeo de vehículos industriales. Sin duda que se trata de una excelente noticia que corrobora nuestras percepciones positivas sobre el cambio coyuntural y la nueva tendencia económica que se nos viene encima. El repunte de la actividad profesional es ya, a la luz de los datos, un hecho palmario.

Según la publicación de referencia, el mercado europeo ha cerrado el primer semestre con cifras positivas en todos los segmentos. Además, España ha liderado esta cuota de crecimiento que, en el caso del vehículo comercial ligero (MMA<3500 Kg.), ese que es más propio de pymes y pequeños empresarios que constituyen el verdadero tejido industrial, se sitúa en un 39%. Cierto es que las ayudas y subvenciones oficiales (Plan PIVE 6, Plan PIMA AIRE, etc.) están colaborando a impulsar el sector, pero no es menos verdad que tales oportunidades solo se contemplan cuando un profesional tiene voluntad real de comprar.

Siguiendo con el optimismo, que debe ser relativo porque no debemos olvidar que provenimos de una situación ínfima de mercado, impropia para el tamaño real de nuestro país, leo también en Transporte3, ahora en fecha del 25 de julio, que la producción de vehículos comerciales e industriales en España marcha a todo ritmo.

Nuestras factorías, más allá de situaciones concretas, como el caso de Nissan en Barcelona, que está cerrando la producción de algunos de sus modelos de referencia, están aumentando claramente su actividad y en el primer semestre fabricamos un 12% más de vehículos. Según ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, www.anfac.com), especialmente llamativo es el incremento en la fabricación de vehículos comerciales e industriales, que en ese mismo periodo superó el 41%.

En definitiva, esto de la economía va lento, claro está, y no a todo el mundo le afecta por igual, ni en lo positivo ni en lo negativo, pero los datos son los datos, y si los utilizamos cuando vienen mal dadas también debemos “entregarnos a su ciencia” cuando nos anuncian signos de moderada recuperación.

Vamos a ver qué sucede en el segundo semestre, que esa es otra prueba de fuego, pero en este periodo estival que tanto ayuda a realizar reflexiones optimistas, la fotografía no puede ser más esperanzadora.

Como no puede ser de otra forma, desde Overlap seguimos estando muy atentos a la evolución de la economía del país. Durante estos años difíciles de rentas precarias en los que los distribuidores de vehículos han tenido que luchar ferozmente contra el tsunami de la crisis, nuestros profesionales del área de Automoción han colaborado con ellos aportando soluciones de consultoría y formación para optimizar el desarrollo de los negocios y su rentabilidad.

Ahora, en Overlap estamos seguros de que es el momento de consolidar esta “Partnership” y aprovechar juntos las nuevas oportunidades que ya están llegando. El cambio de tendencia ya es un hecho.

En tu opinión, ¿crees que hay suficientes “señales” como para asegurar que nos encontramos en una fase de recuperación del mercado de automoción?

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