El mercado de vehículos industriales, reflejo de lo que vive el sector

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En los cinco primeros meses del año, las entregas de camiones se situaron en 5.111 unidades, lo que supone una bajadadel 24,2% respecto al mismo período del ejercicio precedente. Anfac y Ganvam atribuyen estos descensos a la falta de actividad industrial, al desempleo y a los problemas de financiación. «El parque de camiones está envejeciendo a un ritmo muy rápido, lo que provoca mayores riesgos para la seguridad vial», añaden.

Por otra parte, las ventas de vehículos comerciales ligeros y furgones totalizaron 7.086 unidades en mayo, un 26,6% menos, en tanto que la caída de los cinco primeros meses llega al 24,4%, con 35.066 unidades. Para Anfac y Ganvam, este mercado se ve afectado por la falta de confianza en inversiones de bienes de consumo duradero. Asimismo, al igual que en los apartados de turismos y camiones, advierten de una creciente tendencia al envejecimiento del parque.

Lo cierto es que si la venta de turismos es un indicador claro de cómo está la situación a pie de obra, la venta de vehículos profesionales son el reflejo más diáfano de la situación por la que atraviesan los negocios españoles. Dicho lo cual, resulta exasperante comprobar la continua caída del mercado de vehículos industriales (desde los más grandes a los más pequeños). Se trata de herramientas de trabajo que, como tales, deben contribuir al proceso de producción de una empresa. El problema es que cuando el proceso de producción se enquista (como en el momento presente), las herramientas dejan de ser útiles y se convierten en utensilios inmovilizados «inservibles» que, lejos de generar rentabilidad, limitan la liquidez de la empresa.

¿Pero a quién venderle ahora una de estas herramientas jubiladas? Ya no es una cuestión de comprar camiones más baratos, aunque tengan kilómetros y uso, sino de tener actividad para poder utilizarlos. Todos los que, de alguna forma, vivimos el vehículo industrial como algo próximo a nuestras vidas, esperamos que las medidas anti-crisis tengan un efecto analgésico y revitalizador del sector. Tal vez sea un deseo vacuo más que un escenario posible y real, pero lo esperamos realmente. Y sobre todo lo esperan las miles de familias que viven, de una forma u otra, del vehículo industrial.

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